VERON11

VERON11

LA TRIBUNA

miércoles, 25 de enero de 2017

La sandía es una fruta y el melón es una fruta


Por: Walter Vargas

La sandía es una fruta y el melón es una fruta. Pero la sandía es una planta originaria de Africa y al parecer el melón proviene de Egipto.
Noto que algunos hinchas de Estudiantes son proclives a hablar de sandías cuando se trata de melones, y viceversa.
Casi cinco millones de dólares por un suplente (González Pirez) y Carlos Auzqui, está muy, muy bien. 
Que en el plantel no haya hoy un jugador probado como González Pirez y un siete-ocho útil, pese a sus limitaciones, como Auzqui, es otra historia.
El error está en dar por descontado que lo estrictamente deportivo es prioridad para la conducción de Estudiantes.
No es indispensable demasiada agudeza para deducir que la prioridades son la construcción del estadio y tapar algunos baches de la finanzas. 
Después, si el equipo funciona y la pelotita entra seguido en el arco de enfrente, mucho mejor. 
Estudiantes tiene un plantel con algunos contratos muy altos -entre los cuales ni de cerca consta su mejor jugador, Santiago Ascacibar-, pero en cualquier caso no está concebido con la obligación salir campeón o llegar lejos en la Copa Libertadores. 
Dicho todo esto, urge disipar el malentendido de que Estudiantes sea siempre, y llueva o truene, un club vendedor. Eso es mentira. Estudiantes es un club vendedor en general pero no siempre en particular. Todos, absolutamente todos sus equipos campeones, con excepción del de Zubeldía (forjado por el gran ojo del Zorro y la sabia mano de Miguel Ignomiriello) derivaron de buenas compras. 
Si Estudiantes fuera solo vendedor, jamás habrían llegado el Chapu Braña, el Tano Ortiz, Mariano Andùjar, Diego Galván, la Gata Fernández, Mauro Boselli, Enzo Pérez, Germán Ré, etcétera. 
Noto que crece de un modo exponencial el hincha de Estudiantes con ínfulas de Real Madrid matizada con modos de Terminator. Y no descansa ni en vacaciones ni en receso, ni siquiera cuando el paso del tiempo da una mejor perspectiva. 
Por un amistoso perdido masacra a Nelson Vivas (que con un módico plantel estuvo 20 fechas sin perder, terminó tercero entre 30 y lo clasificó a la Libertadores), tal como antes había masacrado a Mauricio Pellegrino, que con sus más y sus menos y sus deudas, tal vez, de temperamento ganador, había sacado al equipo de las brumas de los promedios, hizo crecer a los pibes, reformuló la cotización del plantel, volvió a meterlo en las competencias internacionales y llegó al final del torneo con chances de coronar. 
El tiempo pasa para todos. No sólo para nosotros, los periodistas y los hinchas. Por curioso que parezca, los demás, en este caso los entrenadores, también tienen derecho a persistir en sus apuestas y crecer y madurar. 
Con un plantel de bajo presupuesto ayer nomás Pellegrino metió al Alavés en las semifinales de la Copa del Rey. 
Y, de paso, Eduardo Berizzo, también lapidado por buena parte del pincherío en 2011, acaba de eliminar al Real Madrid y a este paso pronto dejará el Celta y conducirá un club más grande de las mejores ligas europeas.

No hay comentarios: