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LA TRIBUNA

domingo, 18 de diciembre de 2016

Fredy Villarreal, sin vueltas: “Soy un futbolista frustrado”

El humorista se considera un “4” con ida y vuelta. Fanático de Estudiantes, tuvo la chance en VideoMatch de acumular anécdotas junto a los mejores deportistas del mundo

Fredy Villarreal estuvo en la entrega de los premios Estímulo y brindó un gran show. (foto: Pedro Castillo)Fredy Villarreal estuvo en la entrega de los premios Estímulo y brindó un gran show. (foto: Pedro Castillo)





Federico Diego Pérez de Villarreal, más conocido como Fredy Villarreal o “Figuretti”, se define como un “enfermo” del fútbol. Y basta una anécdota para empezar a conocer el fanatismo de este humorista hincha de Estudiantes de La Plata.
“Mi grado de fanatismo se mide por haber volcado un auto alemán yendo a ver al Pincha a un partido con Racing en 2001. Ganábamos 2 a 0 y perdimos 3 a 2, no lo puedo entender todavía. Y yo había volcado y lo dejé ahí (al auto): fui a la ruta, hice dedo, me reconocieron y me fui a la cancha. Me levantó Diego Korol en una traffic. Cuando me palparon para entrar a la cancha, les dije a los policías lo de mi auto. Les expliqué que no era robado y que se quedaran tranquilos que cuando terminaba el partido iba a buscarlo”, recordó el imitador minutos antes de protagonizar un entretenido show en la fiesta de los Premios Estímulo de La Voz del Interior.
Pero toda historia de amor tiene un comienzo y Fredy la cuenta de esta manera: “Mi papá era amante del fútbol, e iba a ver a Estudiantes y a Gimnasia. Siempre muy ecléctico en ese sentido. El día que me llevó por primera vez jugaba Estudiantes. Y calculo que ese día me hice hincha. Era muy chiquito, me ponía en hombros para que pueda ver.
–¿Y cómo te comportás en la cancha?
–La procesión va por dentro. Te grito el gol con todo, pero a veces no. Soy como un técnico. Por ahí no te grito el primero pero te grito el tercero. El que no grita el gol siendo del equipo es el que más sufre, el más visceral. Yo soy muy fanático.
–Más allá de los goles históricos, ¿cuál fue el que más gritaste?
–Me acuerdo de uno. Jugaba Estudiantes con Sporting Cristal por la Libertadores en cancha de Quilmes. Había ido con una novia rubia. Le pedí que no mida en la cancha mi espíritu de macho porque me iba a tener que agarrar a trompadas con todos. Ni bien entramos le empezaron a gritar cosas. Cuando me siento a ver el partido, gol de Sporting y se escucha de fondo un “Fredy mufa”. Me levanté y quería acogotarlo y no sabía quién era. Y la gringa que se quejaba porque a ella le habían dicho de todo y nunca me paré. Segundo gol de Sporting y otra vez el “Fredy mufa”. Dimos vuelta un 0-3 y cuando hacemos el cuarto (lo convierte Pablo Lugüercio) terminé abrazado con media platea. Y uno me abraza muy fuerte y me dijo: “Era yo el que te decía mufa, perdoname”. Seguía tan caliente que amagué para clavarlo y lo terminé abrazando. Pero eso lo logra el fútbol nomás.
–¿Y cómo viviste la final ante el Barcelona en el Mundial de Clubes?
–Fue una experiencia muy linda la que tuve en Dubai. Son de las cosas que le digo a Dios: “¿Por qué me regalaste el gol de Boselli? ¿Por qué me lo diste?”. Me hubiese encantado sino perder 4-0, estaríamos cantando todavía. Fui con mi hijo, eso fue bárbaro porque me hizo acordar a lo que había vivido con mi viejo en 57 y 1. Estudiantes me dio una unión familiar tremenda, no me pierdo ningún partido.
El sueño trunco

Sus años dorados en VideoMatch lo llevaron a toparse con Diego Maradona, Michael Schumacher, Nelson Mandela, Madonna, Sylvester Stallone y los Rolling Stones, entre otros. Sin embargo Fredy hubiera cambiado todo eso (y mucho más) por haber sido jugador de Estudiantes. Esa, asegura, es su gran cuenta pendiente. “Soy un ‘4’ de ida y vuelta. Mi hermano jugaba en las inferiores del Pincha y yo le empecé a dar más bola al deporte de grande. Soy un futbolista frustrado. He ido a partidos a beneficio en grandes estadios y fantaseo que estoy jugando en Primera División. Me ovaciono, me canto las canciones y me llegan puteadas imaginarias al oído cuando me equivoco. Soy una mezcla de (Santiago) Ascacibar con (Pablo) Zabaleta. Soy de los que no dejan jugar, insoportable”, dijo entre risas Villarreal.
–¿Es cierto que terminaron a las piñas con Tinelli en un partido?
–Con Marcelo nos agarramos, nos tuvieron que separar. Soy vehemente, voy fuerte, pero nunca mala leche. Pasamos un tiempo sin hablarnos hasta que nos encontramos en un ascensor. Cosas del partido.
–Imagino que te habrán quedado lindas anécdotas también con deportistas famosos...
–No sé si catalogarlo como boxeador, pero una vez Sylvester Stallone me pegó un tortazo de crema en la cara y dio vueltas por todos lados. Pero lo mejor fue con Michael Schumacher.
–¿Cómo llegaste a tener tan buena relación con él?
–Michael fue una persona que se interesó por mi trabajo. Yo viajaba mucho en la época del uno a uno: ir a Mar del Plata o Amsterdam era lo mismo, nada más que el vuelo era más largo. El alemán era frío para las notas, pero se brindaba con más onda con un periodista cómico como yo que con los especializados en automovilismo. A mí me ayudaba el hecho de que el tipo me veía en Canadá y a las dos semanas en Japón, en Mónaco o en Barcelona. Y le pidió a un allegado que me venga a preguntar quién era yo, qué era lo que hacía. Y nos pidió que le mandemos todas las notas que habíamos hecho sobre él traducidas. Ahí entendió el personaje y empezó a jugarlo él conmigo.
–Y así fue que un día terminaste manejando su auto...
–Exactamente. Una vez lo fui a esperar al hotel con un juguete para su nena. Bajó con su masajista hindú, me dio una nota bárbara y luego lo crucé en un semáforo. Me bajé, le hice dedo y me subió en su auto. Hasta me hizo agarrar el volante. Me dejó en el boxes de Ferrari, no tenía ni acreditación ese día. Y cuando se bajó le grité: “Cerralo bien que acá andan afanando estéreos”.

La entrevista llega al cierre y para el final Fredy debe elegir entre tres sobres. “Hacer un gol para Estudiantes en una final de la Copa Libertadores”, dice uno. “A los otros ni los abro, perdiste el tiempo escribiendo lo que dicen el resto. Nada podría superar eso”, cerró el actor antes de despedirse. Pero no fue un adiós, sino un hasta pronto: Fredy estará todo el verano haciendo temporada en Carlos Paz con la obra Abracadabra(Teatro Holiday).








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