Juan Sebastián Verón es un símbolo de Estudiantes de La Plata y del fútbol argentino. De exitosa y dilatada carrera, jugó más de diez años en Europa y regresó a su club de origen para conquistar dos torneos locales y la Copa Libertadores. En la final de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2009, la Brujita y su valiente equipo llevaron al poderoso Barcelona al tiempo de prórroga.
La Brujita, hijo de Juan Ramón Verón, otro histórico de Estudiantes de La Plata, se retiró en el Pincha en 2014 a los 39 años. Cinco meses después de colgar las botas se presentó como candidato a Presidente de la institución. Su objetivo: devolverle a Estudiantes todo lo que le dio en su etapa de jugador.
"Para nosotros, los que nos criamos y vivimos dentro de un club, el club tiene un componente social muy importante. Eso habla de una comunidad. A mí particularmente, viniendo de ser un jugador profesional, eso resultó más importante todavía", apunta  a FIFA TV Juan Sebastián, quien también pasó por Boca Juniors, Sampdoria, Parma, Lazio, Manchester United, Chelsea e Inter de Milán.
Su filosofía de conducción es clara: "Los chicos llegan acá con un sueño, que es ser futbolista profesional. Pero nosotros tenemos que completar eso, no podemos desviarnos de que son personas, y como tales necesitan de una formación. Estamos en una etapa de gestión, es una prioridad para nosotros. Acá debemos ayudar con la educación no sólo al deportista, sino a toda la comunidad".
Vivencias varias
Verón disputó tres Copas Mundiales de la FIFA con la selección argentina, la primera de ellas en Francia 1998. Allí la Albiceleste alcanzó los cuartos de final tras eliminar a Inglaterra en una vibrante tanda de penales.
"El partido fue increíble", rememora el exmediocampista de excelsa pegada. "Por el significado que tenía, era mi primer Mundial con 23 años, la atmósfera que se vivía... La verdad que no me acuerdo de nada del momento de los penales. Lo único que pensaba, que rogaba, era que la pelota tocara la red, nada más", agrega.
Sobre la posterior caída con Países Bajos, el recuerdo es igual de vívido. "Dos días antes habíamos llegado a los penales contra Inglaterra, fue un desgaste grande... Pero la verdad es que Holanda era un gran equipo, una selección enorme".
Corea/Japón 2002 es una pesadilla que todavía persigue a Verón, ya que Argentina, el candidato de todos, no pasó la primera fase. "Cuando llegás con esa chapa de favorito, y siendo una de las mejores selecciones hasta ahí, las cosas que tiene el fútbol son inexplicables. La realidad es que la suerte nos jugó una mala pasada y en un Mundial no te podés equivocar", explica , que también disputó la edición de Sudáfrica 2010, con Diego Maradona como entrenador. 
Pero puesto a recordar los momentos más significativos de su dilata carrera, Verón regresa su primer amor, y destaca tanto el éxito en aquella Copa Libertadores 2009 como la final del Mundial de Clubes de la FIFA, donde el Pincharrata tuvo en jaque al poderoso Barcelona, para caer recién en la prórroga.
"Son todos recuerdos muy lindos. Aquella final fue el partido casi perfecto. Haber llegado a ese punto... Con los años uno le va dando mayor trascendencia, más importancia. El lugar que ocupamos, adonde llegamos y, sobre todo, al equipo con el que nos enfrentamos y el partido que hicimos", concluye a modo de reflexión.