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LA TRIBUNA

sábado, 16 de abril de 2016

Santiago Ascacibar, el juvenil de Estudiantes que vive con sus padres, quiere estudiar antropología y es ovacionado por sus hinchas

Con apenas 19 años y diez partidos en primera, el mediocampista se convirtió en uno de los mejores del torneo; "Me emociona pensar en un título", asegura
Por Máximo Randrup | Para canchallena.com
 
Foto: LA NACION  / Hernán Zenteno
LA PLATA.- Es la antítesis del típico jugador de elite. Santiago vive con sus padres, no anda con un auto último modelo y le gustaría tener un título universitario. La fama le llegó de golpe, en una ráfaga, y la afronta con sencillez. Casi con timidez.
"En casa vivimos nueve y somos todos iguales", cuenta Ascacibar, el volante que emociona al hincha de Estudiantes . En ese hogar, ubicado en un barrio humilde de La Plata, convive con su papá, su mamá, sus cuatro hermanos varones y dos chicos de las divisiones inferiores del Pincha.
A fines del año pasado subió a primera división, Nelson Vivas le dio la oportunidad y el "Rusito" se aferró a ella. Jugó los diez encuentros del campeonato y no salió siquiera un minuto. La gente lo ovaciona y hasta Gerardo Martino lo tiene en su extensa nómina de seleccionables.
-¿Te adaptaste al tema de la exposición?
-Todo esto que estoy viviendo hizo que cambiara mi vida cotidiana porque hace unos meses no me conocía nadie. Ahora, de repente, me paran los hinchas y me piden autógrafos. Me lo tomo con tranquilidad, pero me cuesta porque soy bastante vergonzoso. Todavía me estoy acostumbrando. Uno tiene que saber que el lugar que está ocupando es difícil mantenerlo.
-¿Te das cuenta que sos bien diferente al futbolista tipo?
-Puede ser. Soy un chico sencillo y muy familiero. Paso gran parte del tiempo con mi familia, me gusta ir a la casa de mis abuelos, estar con mis amigos y el gran hobby que tengo es ir a pescar. Fútbol miro, pero sin enloquecerme.
-¿Y en tu casa cómo viven todo lo que te está pasando?
-Están todos como locos porque son muy futboleros y lo viven con mucha alegría. Yo quizá lo vivo tranquilo porque soy el más despistado de la familia.
-Parecés muy maduro, ¿en quiénes te apoyás para no marearte?
- Primero, en mi familia, que siempre está, y también hay varios referentes del club que me ayudan como Mariano (Andújar), el Chavo (Desábato), Isra (Damonte), la Gata (Fernández) y Sebastián (Verón). Gracias a ellos aprendí muchas cosas, como por ejemplo el tema de respetar la alimentación y el descanso.
-¿Es cierto que fue Verón el que te convenció para que terminaras la secundaria?
- Sí. Un día me preguntó cómo venía con los estudios, yo le conté que me faltaba un año y enseguida me motivó para que terminara la escuela en el colegio de la institución. Dejé pasar un par de semanas hasta que entendí que tenía razón y que era algo que tenía que hacer. Y tal como me había prometido, Sebastián se puso a mi disposición.
-¿Y después te anotaste en la carrera de antropología?
- Sí, me anoté, pero lamentablemente no pude empezar porque los horarios en la "A" son muy cambiantes. Igualmente, no lo descarto de mis objetivos personales. Antropología me gusta y también podría ser algo más relacionado al deporte, como el profesorado en educación física.
-¿Cómo describirías este momento personal?
-Estoy viviendo lo que siempre soñé. Desde que estaba en la novena división imaginaba estas cosas y hoy trato de disfrutarlas. A veces nos miramos con otros de los chicos y nos decimos: ?¡Mirá dónde estamos!'. Por eso ahora no tenemos que aflojar.
-¿En cuánto te ayudó que el técnico fuera Nelson Vivas, que ya te conocía?
-Eso fue fundamental. Con él había estado doce partidos en la reserva con el agregado de que no perdimos ninguno; ganamos ocho y empatamos cuatro. Que ya me conociera fue muy importante para mi primera experiencia en la "A". Me sirvió para estar cómodo y con confianza, pero siempre supe que no podía quedarme con eso. Todavía hoy le tengo que seguir demostrando, no me tengo que conformar. Estamos todos muy metidos.
-¿Sienten que pueden pelear hasta el final?
-Desde que subí al plantel superior el objetivo del grupo fue estar entre los mejores y hoy, que estamos cerca de la punta, estamos entrenándonos para afrontar con todo estas seis fechas que quedan. El solo hecho de pensar que puedo llegar a ganar un título con Estudiantes me emociona. Sería hermoso por todo lo que siento por este club que es una gran familia.
-¿Y cuál es tu mayor sueño?
-Ya lo dijo Maradona y creo que tiene razón: el gran sueño de todo jugador es llegar a la selección. Pienso que es la meta más alta que uno se puede poner como futbolista. Igual, lo veo sólo como un sueño; hoy estoy enfocado en Estudiantes y no pienso en otra cosa.
Cuando el grabador se apaga, toma dos mates más y se queda charlando. Es respetuoso y aprendió a vivir sin apuro. A pesar de su madurez, su rostro conserva vestigios de la infancia. Así es Santiago Ascacibar, el pequeño gigante.

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