VERON11

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LA TRIBUNA

miércoles, 9 de marzo de 2016

Verón, una brujita en La Plata

Probablemente sea uno los apodos más extraños para un jugador de fútbol, sin embargo, hay algo de cierto en él. Es algo que le vino por herencia: le llamaron “la Brujita” simplemente porque su padre era “la Bruja”.
El día que Juan Sebastián Verón nació, su padre estaba jugando el derbi de La Plata con la camiseta de Estudiantes. Cariñosamente conocido como “la Bruja”, Juan Ramón Verón jugó un papel decisivo en el éxito de su equipo en la década de 1960, siendo recordado sobre todo por el gol de cabeza que le hizo al Manchester United en el mismísimo Old Trafford, en el partido de vuelta de la Copa Intercontinental de 1968. Un gol que aupó a Estudiantes a la cima del fútbol mundial. El padre levantó al club en sus días y más tarde el hijo volvería a hacer lo mismo.

Verón fue un futbolista de una clase excelsa. Formó parte de una generación de grandísimos futbolistas argentinos e hizo historia por los verdes de Europa. Era un gigante en el centro del campo y controlaba el juego como pocos. Un jugador brillante con la pelota y con la capacidad de encontrar mínimos resquicios en las defensas rivales para filtrar pases a sus delanteros. Si hubo alguna vez alguien que amalgamó todas las bellezas de la física en un campo de fútbol, ese fue Juan Sebastián Verón. A menudo también se desataba con espléndidos disparos lejanos ante los que los porteros nada podían hacer.
Verón destacó siendo un chaval en la Academia de Estudiantes y en la temporada 1993/94, con tan solo 18 años, subió al primer equipo. Esa temporada, Estudiantes fue relegado a la segunda división argentina, pero Verón ayudó a ganar la promoción que les devolvía inmediatamente a primera justo al final de esa misma temporada. Fue tal su papel que la siguiente temporada ya vestía la camiseta de todo un Boca Juniors, compartiendo vestuario con el mismísimo Maradona.
Solo estuvo una temporada en el club xeneize ya que en 1996 dio el salto a Europa. Firmó por la Sampdoria, donde comenzó su historia de amor con el Calcio. Su ritmo lento pero visionario se adaptaba perfectamente al juego italiano. En el club genovés estuvo hasta 1998, cuando fue incorporado a la plantilla del Parma, formando uno de los mejores equipos de aquellos años con jugadores como Cannavaro, Thuram, Hernán Crespo, Chiesa, Asprilla o Buffon. Con ellos, el equipo parmesano escribió la mejor página de su historia, ganando la Copa de Italia y la Copa de la UEFA en 1999. Tras este éxito llegó a la Lazio de la mano del entrenador sueco Sven-Göran Eriksson y durante dos temporadas también lideró al equipo romano, con el que ganó un scudetto, otra Copa de Italia y la Supercopa de Italia.

En el año 2001 decidió cambiar los aires italianos por los ingleses y fichó por el Manchester United, probablemente, uno de los mejores equipo del momento en el escaparate mundial. Las expectativas eran enormes, pero también lo eran las dudas que se planteaban. Nadie tenía la menor idea de cómo Verón podría encajar en un centro del campo con jugadores como Giggs, Scholes, Butt, Keane o Beckham. Los medios de comunicación ingleses siempre fueron muy críticos con él.
Pero Verón llegó a brillar en la galaxia del United. Fue la mayor fuente de ingresos del club  y el fichaje más caro en la historia del fútbol inglés. La venta de camisetas con su nombre superaron las cifras del año anterior de su compañero Ruud van Nistelrooy. En su segunda temporada con los Red Devils ganó la Premier League antes de ser traspasado al Chelsea. Una serie de lesiones privaron a Stanford Bridge de ver espectáculo del bueno y fue cedido al Inter de Milán en 2004. A pesar de no volver por sus fueros de auténtico superclase, fue clave para el resurgimiento del Inter en Italia.

Con su carrera en sentido descendente, y al igual que la mayoría de futbolistas sudamericanos después de su estadía en el viejo continente, Verón preparó su regreso a Argentina. Se le presentaron ofertas de River Plate y Boca Juniors, pero optó por regresar al club de su corazón, el Estudiantes. Incluso durante sus días en Europa, Verón siguió financiando el club para la compra de equipo y otras cosas.
En su primera temporada de vuelta, fue una inspiración en el campo y un líder que llevaría a Estudiantes de nuevo a sus días de gloria. En su primer clásico de La Plata, Estudiantes venció a a Gimnasia por siete goles a cero. Capitaneó a Estudiantes en la consecución del torneo Apertura en 2009. Y al año siguiente también para alzarse, nada más y nada menos que, con la Copa Libertadores y otro título del Apertura. Fue nombrado mejor jugador sudamericano en los años 2008 y 2009.

Algunos estadios argentinos lo tacharon de traidor porque con la albiceleste no tuvo la fortuna que tuvo con sus clubes. Sin embargo, Verón jugó en 73 ocasiones con la selección nacional de Argentina, participando en tres Copas del Mundo (1998, 2002 y 2010) y una Copa América (2007).
Con sus 41 años recién cumplidos, Verón ocupa el cargo de Presidente de Estudiantes tras arrasar en unas elecciones celebradas poco después de colgar las botas en junio de 2014. Aún hoy “la Brujita” continúa en el club que lo vio crecer y triunfar, como ya hiciera antaño “la Bruja”.
Foto de portada: Pablo Ortega

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